La regulación peruana del juego delega la verificación técnica en entidades privadas habilitadas: las entidades calificadoras. La DGJCMT autoriza y fiscaliza, pero la evaluación de laboratorio —que una máquina, un programa o un sistema cumpla los estándares— la hace una entidad calificada registrada ante la autoridad.
Qué certifican
En el sector presencial, las entidades calificadas expiden certificados de cumplimiento para máquinas tragamonedas, programas de juego y modelos del Sistema Unificado de Control en Tiempo Real (SUCTR). En el sector en línea, el rol equivalente lo cumplen los laboratorios de certificación registrados, que verifican el cumplimiento de los Estándares Técnicos de las plataformas.
El registro y por qué importa
El portal de casinos de la DGJCMT publica el registro de entidades calificadoras — la lista oficial de quién puede certificar qué. El registro funciona como garantía de la cadena: un certificado emitido por una entidad que no figura no tiene valor regulatorio. En el sector en línea existe el registro paralelo de laboratorios de certificación.
La habilitación no es solo formal: la entidad calificada que certifica modelos SUCTR, por ejemplo, pasa por un procedimiento propio que evalúa su capacidad tecnológica — la certificación solo vale si el certificador está autorizado.
| Régimen | Quién certifica | Qué |
|---|---|---|
| Presencial | Entidades calificadas | Máquinas, programas de juego, modelos SUCTR |
| En línea | Laboratorios de certificación registrados | Plataformas tecnológicas, Estándares Técnicos, auditoría integral bienal |
El modelo peruano sigue el patrón internacional de la certificación del juego: la autoridad no mantiene un laboratorio propio sino que habilita y supervisa laboratorios privados. La ventaja es la escala —varias entidades pueden certificar en paralelo— y la salvaguarda es la misma en todas partes: el certificador está registrado, auditado y puede perder su habilitación.
Para quien lee un certificado, tres datos ordenan la verificación: qué entidad lo emitió, contra qué estándar o norma lo hizo y para qué objeto concreto —modelo, programa o sistema—. Un certificado de una entidad registrada pero para un objeto distinto del que se ofrece no cubre la operación.