Una máquina tragamonedas legal no aparece de la nada: hay una cadena de actores detrás — quien la fabrica, quien la importa, quien la ensambla, quien la comercializa y quién representa a cada uno ante la autoridad. El régimen peruano los registra por separado, y esa granularidad es la herramienta de control.
Los registros de la cadena
La sección de registros del portal de casinos de la DGJCMT incluye registros separados para fabricantes, importadores, comercializadores, ensambladores y representantes, junto a los de máquinas, modelos de máquina, programas de juego y salas. Cada actor ejerce solo el rol para el que está registrado: importar no habilita a comercializar, ni fabricar a operar.
Qué permite la separación
La trazabilidad: la autoridad puede seguir una máquina desde el fabricante hasta la sala verificando que cada eslabón figura en su registro. Una máquina importada por un operador no registrado, o comercializada por una empresa fuera del registro, ya marca la cadena como irregular aunque el gabinete sea genuino.
| Rol | Qué hace en la cadena |
|---|---|
| Fabricante | Produce las máquinas tragamonedas |
| Importador | Introduce las máquinas al país |
| Comercializador | Vende o distribuye dentro del mercado |
| Ensamblador | Integra componentes en la máquina final |
| Representante | Actúa ante la DGJCMT en nombre de los anteriores |
La cadena registrada explica un rasgo del mercado peruano: la mayoría de las máquinas instaladas llega por importación, de modo que el registro de importadores es el cuello por donde entra la oferta física del país. Quien comercializa sin ese eslabón declarado rompe la trazabilidad en el primer paso.
El ensamblador es el rol menos visible y el más delicado: integra componentes en la máquina final, justo el punto donde una pieza no autorizada podría entrar al gabinete. Por eso figura como categoría propia — el régimen no asume que la máquina terminada es la suma honesta de sus partes.